Había acabado LA CASA DE RIVERTON y justo en ese momento en el que estás escogiendo una nueva labor con la arroparte, una invitación a un club de lectura llegó a mi buzón. ¿La historia? EL SUEÑO DE LA CIUDAD de Andrés Vidal.
Así que, ni corta ni perezosa, me hice con el libro y me dejé atrapar por su páginas. La verdad es que no tenía esperanzas de terminarlo antes de que se diera por cerrado el club, no creía que fuera a poder aportar gran cosa al grupo, pero... estaba muy equivocada. EL SUEÑO DE LA CIUDAD es, entre otras cosas, una lectura rápida y bastante seductora.

«En la Barcelona convulsa de 1914, Dimas Navarro, hijo de inmigrantes, se niega a aceptar su destino como mecánico en las cocheras del tranvía. En su aspiración por escalar socialmente, logra ganarse la confianza de Ferran Jufresa, el ambicioso heredero de una de las familias de joyeros más importantes de la Ciudad Condal. Sin embargo, no cuenta con un serio obstáculo: la atracción hacia Laura, hermana menor de Ferran y una mujer avanzada a su tiempo, que compagina su trabajo en el obrador familiar con su colaboración en el taller de la Sagrada Familia de Gaudí.
Traición y lealtad, amor y odio, pasión y venganza se entrecruzan en El sueño de la ciudad, una trepidante novela cuyo telón de fondo es la construcción del símbolo más representativo de la ciudad de Barcelona»
PLANETA DE LIBROS .COM
La historia se caracteriza por una dualidad constante. Aún antes de enredarte entre sus hilos ya percibes esa dualidad: el libro se estructura en torno a los siete pecados capitales y sus siete virtudes antagonistas. Cada una de esas partes contiene un pedacito de vida acorde al pecado y su virtud, y es que... ¿acaso no están presentes en mayor o menor medida en el devenir de este mundo? Siempre hay un pecador y un virtuoso, y en la mayor parte de los casos encarnamos ambas cosas.




