Keith Stuart
Alianza Editorial
464 páginas
Traducción de Mª del Puerto Barruetabeña Díez
Alex es un padre de treinta y tantos años. Quiere a su esposa, Jody, pero ha olvidado cómo demostrárselo. Quiere a su hijo, Sam, pero no lo entiende. Su matrimonio va a la deriva.
Jody es una mujer cansada de educar sola su hijo. Recrimina a Alex que solo viva para su trabajo. La ruptura no tiene vuelta atrás.
Sam tiene ocho años. Es maravilloso, sorprendente..., autista. Para Sam el mundo es un rompecabezas que tiene que aprender a montar solo. Sus problemas de comportamiento han provocado muchas tensiones entre sus padres que llegan a separarse.
La vida de Alex carece de sentido. Busca desesperadamente la manera de reconstruirla y de relacionarse con Sam. Para su sorpresa, descubre la pasión de Sam por el videojuego Minecraft. El juego les va a permitir encontrar a ambos un lugar en el que comunicarse y entenderse, redescubrirse cada uno; un lugar en el que establecer una relación más profunda entre los dos y cada uno consigo mismo.
¿Podrá esta familia fragmentada reconstruirse poco a poco, ladrillo a ladrillo? "El niño que quería construir su mundo" es una novela llena de emociones y muy divertida a la vez, a pesar del tema que aborda. Escrita con el corazón, inspirada en la experiencia personal del autor con su hijo, es una novela que hace reír y llorar al mismo tiempo.
El Trastorno del Espectro Autista engloba tanta diversidad como niños y adultos que lo padecen. Hay características comunes, ¿cómo no? si no fuera así no podríamos llamarlo colectivo, pero cada uno de los afectados es un ser humano único con sus propios matices.
Problemas en el correcto desarrollo del lenguaje, de las habilidades comunicativas y sociales... y en ocasiones afectación de otras áreas de aprendizaje (por añadidura o porque al final todo influye en todo). Todo ello con diferencias cuantitativas y a veces cualitativas.
Pero hoy no voy a centrarme en tecnicismos (eso daría para otra entrada), hoy no voy a hablar de diagnósticos ni de etiquetas; hoy voy a tratar la dureza de aceptar, superar e integrar en el hogar el autismo de un hijo.
La paternidad es uno de los cambios más importantes que se producen en nuestras vidas. Desde ese momento en que descubrimos que vamos a ser padres anhelamos lo mejor para nuestros hijos, e imaginamos todos esos momentos irrepetibles que dicho estatus incluye por defecto. Pero, entonces, nos topamos con una realidad que tal vez temíamos pero que no esperábamos; y debemos enfrentarnos a las presencias ausentes, a las planificaciones de rutinas, al esfuerzo por convertir en previsible un mundo cuya característica principal es que es imprevisible. Debemos aceptar el reto de ayudar a nuestro hijo a comprender ese mundo y vivirlo sin miedo y con la mayor plenitud posible, de conectarlo a nosotros y a lo que le rodea.





